NATIONAL COMMITTEE TO FREE THE CUBAN FIVE
Comité Nacional por la Libertad de los Cinco Cubanos

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Gloria La Riva: "Apoyo para los cinco cubanos más importante que nunca."

por Owen Richards
traducción por Leonardo Kosloff
Diciembre 2008
Reimprimadeo de Direct Action (Australia)

En Junio 2008, una corte de apelaciones Norteamericana mantuvo las condenas a los Cinco Cubanos, cinco ciudadanos cubanos quienes fueron arrestados y condenados por espionaje, conspiración para cometer homicidio, y otras actividades ilegales, en los Estados Unidos. La corte de apelaciones invalidó las sentencias de tres de ellos, ordenando juicios para volver a sentenciar sus casos. Afirmó la sentencia de dos cadenas perpetuas para uno de ellos y una condena de 15 años para otro.

¿Podría darle a los lectores de Acción Directa una explicación breve del caso de los Cinco Cubanos?

Los Cinco Cubanos son cinco hombres cubanos encarcelados en los Estados Unidos desde Septiembre de 1998. Son Gerardo Hernández, 43; Ramón Labañino, 45; Antonio Guerrero, 50; Fernando González, 45; y René González, 52. Ellos comprometieron sus vidas para parar al terrorismo y proteger a la gente de Cuba. Su historia comenzó a principios de los años noventa, cuando ingresaron a Miami desde Cuba para infiltrar organizaciones extremistas de derecha cubano-americanas y prevenir que esos grupos lleven a cabo sus ataques terroristas contra Cuba.

Luego del triunfo de la Revolución Cubana en 1959, miles de cubanos derechistas se exiliaron en Miami. Usando a aquellos exiliados, el gobierno de los Estados Unidos ha lanzado un programa de terrorismo y destabilización para tratar de derrocar la revolución, una política que continúa hasta el día de hoy. Desde 1959, más de 3400 cubanos han sido matados por esos atentados, bombardeos, asesinatos y otros actos de sabotaje.

Uno de los crímenes más notorios fue el atentado contra un avión cubano en 1976, en el que fallecieron los 73 pasajeros junto con la tripulación. Los dos arquitectos del bombardeo, terroristas entrenados por la CIA Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, hoy caminan libres por las calles de Miami, luego de haber recibido unas cachetadas a guante blanco por el gobierno de George H.W. Bush y su hijo George W. Bush. Empero, los Cinco Cubanos, cuya misión en Miami sólo era prevenir los ataques contra Cuba monitoreando a estos terroristas siguen encerrados en las prisiones norteamericanas.

El 12 de septiembre de 1998, el FBI arrestó a los cinco hombres en una serie de redadas en sus casas en Miami y Tampa durante la madrugada. Fueron acusados de 26 cargos federales, incluyendo el no haberse registrado con el fiscal general de los Estados Unidos como agentes extranjeros, y el uso de falsos documentos de identidad. Pero tres cargos mayores se destacan como cargos de conspiración.

La conspiración es la herramienta favorita de los fiscales, cómodamente utilizada por los Estados Unidos en las acciones judiciales motivadas por un trasfondo político. Con la conspiración, no es necesario que se cometa ningún crimen ni que se produzca evidencia al caso. El acusado puede ser cargado simplemente con el intento de cometer un crimen “en el futuro.”

Tres de los cinco, Hernández, Labañino y Guerrero, fueron acusados de conspiración para cometer espionaje por los Estados Unidos. Pero ellos nunca cometieron espionaje, ni fue esa su intención, ni tampoco el gobierno de los Estados Unidos su objetivo. Ellos estaban monitoreando las acciones de los terroristas de Miami, no del gobierno de los Estados Unidos. Sin embargo, a pesar de la misma admisión de la fiscalía de que no existía evidencia en ninguna de las posesiones de los hombres para probar espionaje, los tres fueron condenados con conspiración de espionaje y recibieron cadenas perpetuas.

El otro gran cargo, en contra de Hernández, fue “conspiración para cometer homicidio.” Esta acusación fue fabricada 8 meses después del arresto de los cinco hombres, y diseñada no sólo para perseguir a Hernández sino también al gobierno cubano y a la gente de Cuba. El cargo de “conspiración de homicidio” ligó falsamente a Hernández con el derribamiento de dos aviones de ‘Hermanos al Rescate’ (‘Brothers to the Rescue’, BTTR) el 24 de febrero de 1996 por el gobierno de Cuba.

Los aviones de Hermanos al Rescate habían ya invadido repetidas veces el espacio aéreo cubano a fines de 1995 y principios de 1996, incluyendo un vuelo el 13 de Enero de 1996 en el que los aviones zumbaron edificios de la Habana y soltaron 500.000 volantes sobre la isla. José Basulto, jefe de Hermanos al Rescate y un confeso terrorista, alardeaba en la televisión de Miami que aviones de Hermanos al Rescate volarían en espacio aéreo cubano el 24 de febrero de 1996. A pesar de varias advertencias por parte del gobierno cubano al gobierno estadounidense, la administración de Clinton no hizo nada para detener los vuelos.

En la tarde del 24 de Febrero, tres aviones de Hermanos al Rescate ignoraron las repetidas advertencias de Cuba, volando dentro del límite territorial cubano de 12 millas náuticas. Aviones de caza cubanos derribaron dos de los aviones Cessna. Cuatro de los pilotos murieron. Sus lectores recordarán que Bill Clinton usó esto como pretexto para decretar la ley Helms-Burton, en marzo de 1996. Aquella ley ajustó severamente el bloqueo de los Estados Unidos sobre Cuba, y sigue efectiva el día de hoy.

La acción de Cuba fue legítimamente en defensa de su soberanía nacional, no un asesinato. Pero esa es la mentira que el gobierno de los Estados Unidos ha sostenido en contra de Cuba y en contra de Hernández, simplemente porque el fue el agente designado para supervisar a los patriotas cubanos que estaban monitoreando al grupo Hermanos al Rescate.

El 12 de septiembre de 1998 los Cinco Cubanos fueron arrestados por el FBI. Pasaron 17 meses de confinamiento solitario esperando su juicio, cortando el acceso de los abogados defensores e imposibilitándoles preparar una defensa adecuada. Al igual que con la “conspiración de espionaje,” no había base factual alguna para acusar a Hernández con “conspiración para cometer homicidio premeditado dentro de la especial jurisdicción marítima y territorial de los Estados Unidos.” Cuba presentó amplias pruebas de que los aviones habían ingresado en el espacio aéreo cubano, incluyendo documentación de sus radares. Los fiscales estadounidenses disputaron esto alegando que los aviones de Hermanos al Rescate habían sido derribados en aguas internacionales.

La única demanda del gobierno de los Estados Unidos en contra de Hernández fue que el recibió un mensaje de la agencia de seguridad de Cuba en febrero de 1996, diciéndole que los pilotos patriotas que se habían infiltrado en Hermanos al Rescate no debían tomar parte de los vuelos de fines de febrero, en caso de que Cuba necesitara actuar en contra de los aviones invasores.

En el juicio, los fiscales estadounidenses admitieron que enfrentaban un obstáculo insuperable y no podrían ganar una condena en contra de Hernández, si las instrucciones del juez al jurado continuaban manteniéndose. El juez Lenard había instruido a los jurados que para condenar a Hernández, tendrían que probar que el de hecho había conspirado con Cuba deliberadamente para que los aviones se derribaran en aguas internacionales. Los fiscales estadounidenses sabían muy bien que este escenario era absurdo. Pero la fiscalía siguió empujando de todas maneras. El fiscal general de los Estados Unidos apeló al onceavo circuito de la corte de apelaciones, buscando un cambio en las instrucciones al jurado que permitiera una condena en contra de Hernández. Pero la corte negó la apelación de la fiscalía. Sin embargo, a pesar de la total falta de evidencia, el jurado determinó que Hernández era culpable de homicidio conspirativo y condenó a los Cinco de todos los 26 cargos en su contra.

Un juicio en Miami garantizó que los Cinco fueran condenados. Una histeria mediática fue promovida al público. Todos los días durante los siete meses que duró el juicio, los jurados fueron expuestos a la condena de los medios de comunicación en contra de los Cinco Cubanos. A pesar de las cuantiosas mociones para mover al juicio fuera de Miami, el juez Lenard rehusó el pedido de los Cinco para cambiar de sede. La defensa pidió que la sede se cambiara a Fort Lauderdale, sólo a 25 millas de distancia.

En el juicio, un estudio por el doctor Lisandro Pérez, un profesor de sociología de Florida International University y director del centro de investigaciones cubano (Cuban Research Institute) afirmó: “la posibilidad de seleccionar a doce ciudadanos residentes en el condado de Miami Dade quienes puedan ser imparciales en un caso involucrando a reconocidos agentes del gobierno de Cuba es virtualmente 0…inclusive si todos los jurados no fueran cubanos, como lo fue en este caso.”

La sede era la cuestión. Y el 9 de agosto de 2005, el panel de tres jueces del onceavo circuito de la corte de apelaciones estuvo de acuerdo. En una dramática y unánime decisión de 93 páginas, los jueces dictaminaron que una tormenta perfecta de prejuicios dominantes de la comunidad de Miami, mala conducta por parte de la fiscalía, y una historia de terrorismo en Miami constitutían en suma la negación de los derechos constitucionales de los Cinco Cubanos. Fue una victoria increíble. Las condenas a los Cinco fueron volcadas y un nuevo juicio fue reglamentado.

La resolución de Agosto de 2005 no tiene precedentes en la historia de la jurisprudencia estadounidense. Nunca antes una corte de apelaciones federal había resuelto volcar el veredicto de un juicio de distrito federal con respecto a la cuestión de la sede en la que este se llevó a cabo. Desafortunadamente, la decisión no se mantuvo. La administración Bush apeló inmediatamente, y el 9 de agosto de 2006, exactamente un año después, un panel completo de 12 jueces del onceavo circuito de la corte de apelaciones reafirmó el juicio y reinstauró las condenas.

¿Cuál ha sido el resultado de la apelación más reciente?

Después del rechazo de un nuevo juicio con respecto a la cuestión de la sede, el 9 de agosto de 2006, los Cinco presentaron apelaciones a fines del 2006 al onceavo circuito de la corte de apelaciones, referentes a 9 cuestiones claves que faltaban, incluyendo la falta de evidencia para las condenas por espionaje y conspiración de homicidio, sentencias excesivas de cuatro cadenas perpetuas, extensiva mala conducta de la fiscalía, etc.

El 4 de Junio de este año, el panel de tres jueces del onceavo circuito falló en contra de los Cinco, manteniendo sus condenas. En un parcial paso adelante, rebajó las cadenas perpetuas de Labañino y Guerrero, y la condena de 19 años de González, por ser excesivas. Serán sentenciados nuevamente en el futuro, la fecha todavía no se ha determinado, por el mismo juez que se había encargado de sentenciar a los Cinco en el primer juicio. Lenard podría terminar estableciendo largas sentencias.

Este pasado septiembre, todo el panel de la corte rechazó un pedido hecho por los abogados defensores para una nueva audiencia. Lo que queda ahora para los Cinco es una apelación a la corte suprema de los Estados Unidos. El eje serán las cuestiones cruciales de la sede y la injusta condena a Hernández por conspiración de homicidio. Todo el apoyo a los Cinco está concentrado en Hernández, ya que el todavía tiene la carga de dos cadenas perpetuas. No hay libertad condicional en la prisión federal de los Estados Unidos con una cadena perpetua.

Los abogados defensores están trabajando arduamente para preparar sus apelaciones a la corte suprema, pero sólo el 2 o 3 % de los casos son aceptados por la corte cada año. Mientras que la defensa prepara su caso, el trabajo del movimiento en solidaridad con los Cinco Cubanos es más importante que nunca.

¿Qué tan importante es el movimiento internacional para liberar a los Cinco y cuál es su papel?

El comité nacional para liberar a los Cinco Cubanos fue formado en Julio de 2001, y desde ese entonces más de 300 comités se han formado en docenas de países en todos los continentes.

Este apoyo surge de la solidaridad que la gente a lo largo del mundo siente por la Revolución Cubana y sus heroicos defensores, los Cinco Cubanos.

Para sólo mencionar un par de ejemplos de las muchas campañas en las que el movimiento internacional ha jugado un papel central por los Cinco: un ejemplo fue el libramiento de los Cinco de las extremadamente crueles celdas de aislamiento, después de haber sido removidos de la población general en marzo y abril del 2003, y puestos en estas celdas por orden del entonces fiscal general de los Estados Unidos John Ashcroft. Esta “especial medida administrativa” puso a los Cinco en completo aislamiento. Se les negaron sus ropas, y cualquier material para escribir o leer. Originalmente una orden que duraría un año entero, las miles de cartas de protesta envidas al departamento de justicia en respuesta a nuestro llamado, así como las acciones de los abogados, hicieron que la orden se terminara después de un mes.

A falta de las considerables donaciones de docenas de organizaciones de los Cinco Cubanos y cientos de individuos, el anuncio de página entera de $50.000 que apareció en el New York Times el 3 de marzo de 2004, una semana antes del argumento oral de las primeras apelaciones en Miami, no hubiera sido posible. Ese anuncio en el “periódico record” llegó a millones de personas y puso la lucha de los Cinco en el centro del escenario. Les dio así un tremendo ánimo a muchos otros a que lanzaran sus propias campañas de publicidad y extenderse a otros en solidaridad.

 

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